Así como llegó, se ha ido. Tanto tiempo esperando que llegara y luego se va, sin avisar. Tampoco se despide. Parece que fue ayer cuando estábamos en clase, esperando impacientemente la LIBERTAD. El sol brillaba en el cielo y el agua del mar aún estaba fría. La mirada de la gente desprendía ilusión y alegría. Ahora al contrario, lo que se puede adivinar en muchos de los ojos con los que me cruzo es algo parecido a la melancolía. Yo misma, cuando me miro al espejo lo veo. No puedo evitar recordar una y otra vez todas las cosas que han pasado.Tantas, y tan diferentes. Pero no voy a llorar porque ya ha acabado, sino que voy a seguir un consejo que alguien alguna vez me dijo;
"No llores porque acabó, sonríe porque sucedió.."
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